
Y comienzas a vestirte, y te pintas.
Una ventana cerrada para tus ojos,
en tu rostro trazas un muro sólido,
para tus labios un poco de rojo, censura de los besos,
te quitas las palabras, entra el silencio y se posa.
Una cosa más, zapatos altos para que parezcas más mujer,
telas que ajusten tu cuerpo y oculten el llanto,
tatuarte una sonrisa, la finges.
Sales a la calle, caminas con precisión,
no dejas la sonrisa, la haces más grande.
Caminas hacia él y al llegar
rozas sus labios y acaricias su pecho,
comienza el juego de manos, la unión de los cuerpos
y recuerdas los finales de aquellas noches,
el de esta noche.
Cuando termina el teatro te encuentras,
estás sola en la cama sin labios,
ni sonrisa, ni prendas, ni zapatos, ni palabras;
esa ausencia de sonidos que te aturde,
ese punto en el que no encuentras ni a la mujer,
sólo tu cuerpo y el suyo, sólo eso
LOS CUERPOS.
Una ventana cerrada para tus ojos,
en tu rostro trazas un muro sólido,
para tus labios un poco de rojo, censura de los besos,
te quitas las palabras, entra el silencio y se posa.
Una cosa más, zapatos altos para que parezcas más mujer,
telas que ajusten tu cuerpo y oculten el llanto,
tatuarte una sonrisa, la finges.
Sales a la calle, caminas con precisión,
no dejas la sonrisa, la haces más grande.
Caminas hacia él y al llegar
rozas sus labios y acaricias su pecho,
comienza el juego de manos, la unión de los cuerpos
y recuerdas los finales de aquellas noches,
el de esta noche.
Cuando termina el teatro te encuentras,
estás sola en la cama sin labios,
ni sonrisa, ni prendas, ni zapatos, ni palabras;
esa ausencia de sonidos que te aturde,
ese punto en el que no encuentras ni a la mujer,
sólo tu cuerpo y el suyo, sólo eso
LOS CUERPOS.
Karol Rojas




