sábado 7 de noviembre de 2009

Labios, piel, cuerpos



Y comienzas a vestirte, y te pintas.
Una ventana cerrada para tus ojos,
en tu rostro trazas un muro sólido,
para tus labios un poco de rojo, censura de los besos,
te quitas las palabras, entra el silencio y se posa.
Una cosa más, zapatos altos para que parezcas más mujer,
telas que ajusten tu cuerpo y oculten el llanto,
tatuarte una sonrisa, la finges.

Sales a la calle, caminas con precisión,
no dejas la sonrisa, la haces más grande.
Caminas hacia él y al llegar
rozas sus labios y acaricias su pecho,
comienza el juego de manos, la unión de los cuerpos
y recuerdas los finales de aquellas noches,
el de esta noche.

Cuando termina el teatro te encuentras,
estás sola en la cama sin labios,
ni sonrisa, ni prendas, ni zapatos, ni palabras;
esa ausencia de sonidos que te aturde,
ese punto en el que no encuentras ni a la mujer,
sólo tu cuerpo y el suyo, sólo eso
LOS CUERPOS.
Karol Rojas

Diciendo silencios


Sentada aquí, frente a esta pared blanca y pura, ese muro que no dice nada, teniendo con mis manos esta pluma que ahora se niega a escribir y estos labios, estos labios que sólo callan y ocultan las palabras y estos ojos que se inundan no de polvo ni de lluvia, estos círculos verdes de pupilas dilatadas que se llenan ahora de llanto, de un estúpido llanto y nada por decir.
Y me encuentro y me lleno de miedos, vacía de deseos, poblada de ausencias.

¿No importa?, ¡NO! La lluvia cae y cae y no se detiene, siempre fluyendo y yo sigo aquí inerte, sin nada, sin mí, sin todo.
Se ahogan los gritos y eso deseo, gritar ¡¡SILENCIO!! Sshh, estoy en una biblioteca, ¿o soy yo la biblioteca?

Karol Rojas

sábado 24 de octubre de 2009

Latinoamérica sobre telas


“Viva Puerto Rico libre”, “Chávez, nominado mejor artista pop”, “Micheletti rima con Pinocheti”, “Uribe para bases militares” o bien podría leerse “Uribe paramilitar”, estos entre muchos otros mensajes con la misma temática, letras blancas sobre telas negras que lucía Residente, uno de los integrantes de Calle 13 en los premios Mtv cuando durante su presentación lanzaba mensajes sobre Latinoamérica y sus realidades.

Mensajes que nadie más ha dicho hasta ahora con ese lenguaje y mediante ese tipo de manifestaciones, donde no hay tapujos ni tabúes, donde no hay censura y según muchos críticos tampoco respeto. Mensajes sentidos que no se dicen por este silencio que nos caracteriza, donde callar se ha convertido en el principal valor que se tiene para ser un buen compatriota y ganarse el derecho a la vida.

Y es que según muchos compatriotas Latinoamericanos “de bien”, comprometidos con la causa de su gobierno, lo que hizo aquel hombre con sus camisetas y su lenguaje “soez” es un irrespeto a la identidad Latinoamérica y entonces uno podría preguntarse, ¿Cuál identidad, en un punto de América donde se pretende ser como los de “arriba” o “los que habitan allá donde se oculta el sol”?, pues se defiende una supuesta identidad y una integridad negando que este tipo de protesta sea válida en una América Latina que no se pertenece y que se calla mientras se individualiza, mientras los países que la componen tienen ideales separados y se alejan dejando de luchar juntos para seguir otros ideales y conseguir nuevos poderes.

Lo paradójico es que no se consideran soeces muchas de las acciones que tienen nuestros gobernantes cuando agreden la realización y la posibilidad de que nuestra identidad perdure y se dedican a invertir en armas para que la guerra no acabe, dejan de lado la educación y la libre expresión y todos los compatriotas “comprometidos” se callan para seguir la línea de silencio que nos han trazado, pero hablan para criticar cuando mediante la música se pretende generar una revolución que sin duda es mucho más sana que esas que se hacen con armas.

Se ha hablado a través de esas palabras plasmadas en camisetas negras y a través de un lenguaje que nuestra moral no permite aceptar, se ha gritado eso que no nos atrevemos a expresar por la indiferencia y el miedo que nos ahoga y nos hace aparte de “personas de bien para nuestras patrias”, convenientes para las acciones que llevan quienes tienen el poder en nuestros países.

Y ha faltado algo en esa lucha, o mejor le ha sobrado algo a Residente, y es que cuando dice “Soy fucking de izquierda y tengo mis Adidas bien puestas que me contradicen”[1] uno piensa que se haría más contundente la marcha y el grito a través de la música si se hace con los pies descalzos, sin esas Adidas que nos atan a eso que queremos dejar a un lado para ser nosotros, para ser no sólo “Puerto Rico libre” sino América Latina libre, una sola.

[1] Tomado de http://www.eltiempo.com/colombia/politica/indignacion-por-mensaje-de-integrante-de-calle-13-en-los-premios-mtv-expreso-la-cancilleria_6374707-1

Karol Rojas

lunes 12 de octubre de 2009

Palabras sueltas

F. Fraga

Huellas, heridas, cicatrices, ataduras,
recuerdos…los recuerdos.
Todos pasan y eso dejan,
y yo en el mismo punto, con el mismo cuerpo,
algunas sonrisas, menos lágrimas –ya no hay más-,
deseos de sanar, cadenas, utopías;
la misma expresión, el mismo lugar…
yo igual, ellos no.

El tedio me lo quedo yo,
y su olor en mi cuerpo
dándome vueltas en la mente
con sabor amargo en la lengua;
sus besos permanecen
–falsos-
en los recuerdos,
en los labios, las manos,
mis pechos, mis piernas;
labios, piel,
miradas…mentiras.

La misma estatura, el mismo peso;
igual color en los ojos,
ya sin brillo ni miradas;
los mismos labios quizá sin besos;
las mismas manos que sueltan y desatan,
dejan ir;
iguales pasos, cambia el rumbo.
Llega la soledad;
llena de ausencias,
de melodías con piano, violín,
bandoneón…silencios;
llena de ellos, sin ellos.
Con sus adioses.
Y no hay palabras, ahora el miedo.
Karol Rojas

Verdes...grises

Balada para un loco-Alicia Toscano

Sólo un trozo de tierra,
sin murallas, sin guerras, sin colonias ni humo,
sin otro sonido que el murmullo del viento con el agua,
el canto de los pájaros y el grito de las flores;
un lienzo gigante donde pueda ver el amanecer,
donde titilen las estrellas
y esa luna que vigila todo desde allá.
Verde, amarillo, tierra, rojo, sol,
azul, violeta, aire, noche,
movimientos fluidos y una copa de vino.
Espacio libre de fronteras,
lleno de nosotros.

Sólo un pequeño espacio hay que guardar,
hay que rescatar, hay que liberar;
y cuando se acerque el verdugo
para construir y construirnos,
le ponemos más leña a la fogata,
servimos más vino y desnudamos nuestros cuerpos.
Dormiremos y al despertar,
soñaremos que nada está destruido,
que aún permanecen los árboles y no hay edificios,
que respiramos aire y no denso humo,
que nos seguimos amando en el prado
y no sobre el cemento,
y que aún está el vino, la lluvia,
las muchachas estrellas y la mujer luna,
la fogata, el alba y el ocaso.

Abriré entonces los ojos,
voy a darme cuenta de todo…
-Despierta, ¡Despierta!
Hay que buscar otra montaña,
Esta ya la han construido.


Karol Rojas

Curvas y siluetas escondidas...Por Wilfer Sánchez


Con su mirada en el suelo camina y camina al parecer sin rumbo alguno. Se siente triste y desanimada porque su madre y su padre la desprecian por ser lesbiana; no se explica el señalamiento por parte de ellos, “no fue fácil tomar la decisión de confesar que me gustaban las mujeres, pero me atreví y hoy me siento en paz conmigo misma y eso es lo más importante” dice Victoria, una joven de 22 años y estudiante de diseño grafico. Al mirarla, sus ojos se pierden en el infinito y guarda silencio. Ella es una mujer que se viste con ropas anchas, ropas que no permiten que las curvas de su cuerpo se detallen, confiesa que compra ropa de hombre por que se identifica con ella y agrega: “antes usaba ropa pegada al cuerpo, pero los hombres son muy morbosos y sus miradas desnudan el cuerpo y eso no me gusta, además, con la ropa ancha me siento más cómoda”.

Descubrir que es lesbiana no ha sido fácil; en casa, desde pequeña, la molestaban con los amiguitos del barrio, y le preguntaban constantemente ¿Cuál es el novio? Desde pequeña sentía emociones que no comprendía cuando jugaba con sus amigas y se bañaba con sus primas. Cuenta que los hombres nunca le han gustado y sobre todo desde de que su abuelo la acariciaba en las partes íntimas cuando su madre se dormía, dice no perdonarlo aun después de muerto. Cuando habla de él, el odio se apodera de sus ojos y su boca y replica en voz alta “Ojalá Dios lo tenga a fuego lento en el infierno, porque no lo perdono. Me ha hecho mucho daño” y continúa “el hecho de que él me hiciera eso, en gran parte hace que no me gusten los hombres”. La juventud de Victoria estuvo llena de ambigüedades sexuales y un vaivén de dudas que no le permitían aceptar su preferencia sexual. Recuerda cuando estaba en el colegio en grado noveno y menciona a Catalina, una joven que todos sabían que era lesbiana. En una oportunidad que se encontraba en la sala de lockers, sola, Catalina llegó, al verla –cuenta- salió como alma que lleva el diablo porque le daba miedo el simple hecho de tenerla junto a ella. Luego descubrió que era miedo al ver en Catalina ese reflejo de lo que ella era en realidad. Después de un tiempo se acostumbró a esa joven a la que tanto le temía y con el pasar de los días se hicieron amigas.

“A Catalina le debo en gran parte mi aceptación, después de conocerla y ver que el hecho de que le gustaran las mujeres no cambiaba nada de ella, me hizo reflexionar sobre lo que pensaba de las personas homosexuales, pensamientos que no eran propios sino infundidos por mi madre y mis tías que decían cosas horribles cuando hablaban del tema, hoy comprendo que en el fondo lo hacían para presionarme indirectamente, estoy segura que sabían que era lesbiana antes de que yo lo descubriera”. A pesar de los prejuicios y los moralismos de esta tierra machista y paisa, Victoria hoy puede autodenominarse una lesbiana feliz.

Según Marta Helena Vélez, psicóloga de la Universidad San Buenaventura, todos los seres humanos en algún momento de su existencia pasan por el proceso de identidad sexual, unos en la niñez, otros en la juventud y en la edad adulta. Hay también casos de personas que se aceptan o se descubren después de que han conformado una familia. De seguro las personas que hoy día son homosexuales, bisexuales, transexuales entre otros, son muchos los miedos que han vencido y superado antes de tomar tal decisión, puesto que no sólo es una decisión sexual, sino también un estilo de vida que se asume.

Para Victoria, aceptarse como mujer que gusta de mujeres necesitó una mano que no la señalara, más bien, una mano que la apoyara. Catalina, en este proceso personal de Victoria, jugó un papel importante, desde que se conocieron la comprendió y supo por qué situación estaba pasando por su experiencia; desde hace seis años sostienen una relación afectiva y viven felices en un cuarto que rentaron desde hace dos años. Victoria recuerda que no fue nada fácil aceptarse, y hoy se ríe del pasado.

Wilfer Sáchez

lunes 7 de septiembre de 2009

Amanecer con pasos de tacón

El paseo-Fabian Perez

Casi todos duermen, hay menos autos, menos humo, menos caos, menos gente, menos cuidad. Mientras estoy tras aquella ventana de mi cuarto puedo sentir ese silencio que se teje en Rionegro durante algunas horas de la noche. Se duerme un poco, poco se sueña…Entonces uno de esos helicópteros que apoyan nuestra “seguridad democrática” vuela muy bajo por estos barrios y estas tierras antioqueñas, las del Oriente; ese sonido que tiene la guerra que coarta y nos llena de pánico me despierta ahora en este momento en que la noche se hacía viva y la ciudad vivible.

Pasan los minutos, son las cuatro y treinta de la mañana, esa hora en que todo comienza a despertar y se regresa a las rutinas; no me levanto, me quedo tras la pared que sostiene esa ventana en un tercer piso mientras escucho a lo lejos cómo los autos comienzan su camino, las empresas sus producciones y las personas sus trabajos.

Tac, Tac, tac…suenan cerca unos zapatos de mujer, despacio, muy despacio y muy fuerte; me quedo en mi cama siguiendo con mí oído los pasos de aquella persona que no se levanta temprano para ir a su trabajo como casi todas, si no que llega en la madrugada de trabajar con su traje de colores y la belleza puesta en su cuerpo.

Ella trabaja todos los días en el mismo sitio a la misma hora, duerme en el cuarto de la casa vecina; esta mujer pone todos los días en su rostro una sonrisa amable y una mirada penetrante, en el día duerme y en la noche mientras casi todos luchan por soñar trabaja en ese sitio que le permite el sustento y la estabilidad.

Me asomo a la ventana y pareciera que acaba de salir de su casa, recuerdo que en la tarde cuando me la encuentro por la calle lleva los labios y los ojos despintados, el cabello despeinado y un traje diferente al que usa en las noches. De ella las señoras del barrio prefieren no hablar…sólo sus pasos se sienten por aquí en esta calle, a esa hora de la madrugada fría donde todos comienzan a despertar y algunos se esconden tras las paredes de sus casas.

El día comienza a poseer a esta ciudad, el cielo se hace más claro, aparece un poco el sol y me doy cuenta que tengo que levantarme cuando de fondo, en la radio de mi mamá escucho esa melodía cuya letra dice: “Oh gloria inmarcesible, oh júbilo inmortal”.
Karol Rojas